La catarata se desarrolla de forma gradual, por lo que muchas personas tardan en notar los primeros síntomas. Reconocerlos a tiempo permite planificar el tratamiento con calma.
Visión borrosa o nublada
Es el síntoma más frecuente: los objetos pueden verse como a través de un vidrio empañado, incluso con lentes actualizados.
Sensibilidad a la luz y halos
Es común notar mayor molestia con luces brillantes o ver halos alrededor de faros y lámparas, especialmente al conducir de noche.
Cambios frecuentes en la graduación
Si necesita cambiar de lentes con más frecuencia de lo habitual, puede ser una señal de que el cristalino está opacificándose.
La catarata no se previene, pero su impacto en la calidad de vida sí puede reducirse con un diagnóstico oportuno.
Dificultad para distinguir colores
Los colores pueden percibirse más apagados o con un tono amarillento a medida que la catarata avanza.
¿Cuándo acudir al oftalmólogo?
- Si la visión borrosa interfiere con actividades cotidianas como leer o conducir
- Si nota cambios frecuentes en su graduación
- Si tiene antecedentes familiares de catarata
